Sales de un recorrido y los chats no son iguales. Unos piden que les mandes todo. Otros ya dijeron la zona, el presupuesto y un día para verlo. A ese llamas primero. La gente escribe a más de una inmobiliaria, así que la visita queda anotada aunque tú estés adentro.

Tres datos, no un folleto

Le enseñas los inmuebles que sí tienes: zona, precio, habitaciones y en qué horario puedes mostrarlos. Tu asistente virtual habla solo de esa lista. Pregunta para quién es y qué día les sirve. No manda «todo lo que haya».

Tú confirmas la visita

Quien solo dijo «mándame todo» se queda en una pregunta. Quien dejó zona, presupuesto y un día te queda en el panel, con una lectura corta según lo que tú marcaste: si encaja con lo que vendes, si la zona no la trabajas, si el presupuesto no alcanza, o si no dio nombre.

La visita la haces tú. La negociación también. El trabajo del asistente es llevar al interesado hasta esa visita.

Lo que no dice

No inventa inmuebles. No dice que uno está libre si tú no lo marcaste. No promete escrituras, no negocia la comisión y no firma. Si preguntan algo que no le enseñaste, como un codeudor, dice que eso lo confirmas tú.

Te siguen escribiendo al mismo número. La diferencia con la app del celular está en WhatsApp oficial.

Inmobiliarias están en Servicios.

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